Crítica: MICMACS de Jean-Pierre Jeunet

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Fecha de estreno en Francia:
28 de Octubre de 2009
Fecha de estreno en España:
17 de Junio de 2011
Fecha de estreno en Mexico:
10 de Septiembre de 2010
Titulo Original: Micmacs à tire-larigot
Género: Comedia
País: Francia
Año: 2011
Duración: 105 mins

Dirección – Jean-Pierre Jeunet Guión– Jean-Pierre Jeunet,Guillaume Laurant Producción– Jean-Pierre Jeunet, Frédéric Brillion Fotografía– Tetsuo Nagata Montaje– Hervé Schneid Música– Raphaël Beau

Reparto: Dany Boon (Bazil), André Dussollier (Fenouillet), Yolande Moreau (Marconi), Dominique Pinon (Chasquidos)

Cada vez son más largos los periodos entre película y película para Jean-Pierre Jeunet y para colmo sus films tardan en llegar a España más de un año, como ha sido el caso de Micmacs. Sin embargo puedo asegurar que la espera a merecido la pena. Sus seguidores estamos de enhorabuena, porque el director ha vuelto con otra obra maestra bajo el brazo. Barroquismo, pasión por el cine y un control del tempo y la composición abrumadores. Eso y mucho más es Micmacs.

La película recuerda en el tono a Amelie y en el desarrollo visual a Delicatessen, para la que el autor tiene un guiño muy especial bien entrado el segundo acto. Sin embargo Micmacs juega con el avance de la tecnología y un presupuesto más que holgado a su favor lo que consigue que cada plano sea una postal de retorcida y abigarrada dirección de arte y cada movimiento de cámara un justificado y brillante paso adelante en la narración. El comienzo del film es una declaración de amor por el séptimo arte y resto del metraje una tesis que demuestra el grado de perfección a la que ha llegado el realizador francés.

Es imposible disfrutar del film por completo en un primer visionado, tal es la cantidad de gags visuales que perlan el metraje. Chistes que no se sabe de donde salen pero que terminan haciéndose con la complicidad del espectador son una de las muchas marcas de la casa, que junto con las obsesiones o tonterías, los flasbacks de derribo y los tics, completan el particular bestiario del autor. El tratamiento visual del film, firmado por el director de fotografía Tetsuo Nagata, consigue reconfortar con la sensación de pisar terreno conocido y al mismo tiempo deslumbrar a cada cambio de plano con una belleza y una precisión dignas de mención. Para rematar, en esta ocasión Jeunet ha colaborado con el músico Raphaël Beau, al que podríamos considerar un pariente galo de Nacho Mastretta, al componer una banda sonora basada en ruidos de objetos cotidianos que al compás, consigue una genial comunión con la familiar colección de chatarra mostrada en pantalla.

El grupo de actores del film, muchos habituales del realizador, cumplen con un cometido difícil, ya que abandonar el universo de Jeunet debe ser tarea complicada una vez concluido el rodaje. Dany Boon recurre a sus inicios como mimo para encarnar aquí un personaje encantador y carismático sin pretenderlo, ya desde su primera secuencia. Los fans de Dominique Pinon le podrán ver convertido en un desvergonzado Louise De Funes a base de irrespetuosas muecas y desplantes. La ingenuidad de Calculadora, los refranes de Remington o la ambigüedad juguetona de la Chica de Goma son tan solo unas cuantas maravillas de las que el grupo de Los Traperos le tienen reservadas al protagonista y a una audiencia que no sale de su asombro la primera mitad del film y que a su termino forma ya parte de esa particular familia.

Micmacs es un film para gente de cualquier edad que tenga ganas de dejarse llevar por la utopía durante algo más de hora y media. La sonrisa infantil a la salida del cine está más que asegurada.