Crítica: LA PIEL QUE HABITO

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Fecha de estreno en España:
02 de septiembre de 2011
Fecha de estreno en Argentina:
22 de septiembre de 2011
Género: Drama | Thriller
País: España
Año: 2011
Duración: 117 mins

Dirección – Pedro Almodóvar Guión – Pedro Almodóvar Producción – Agustín Almodóvar Fotografía -José Luis Alcaine Montaje – José Salcedo Música – Alberto Iglesias

Reparto: Antonio Banderas (Robert Ledgard), Elena Anaya (Vera), Marisa Paredes (Marilia)

Que un film de Pedro Almodovar tenga cabida en Tumba Abierta ya no es tan raro. Su filmografía ha buceado en más de una ocasión en ese saco sin fondo que damos en llamar Cine de Género e incluso en sus films, a veces vemos muertos. La Piel que Habito entra más en el terreo de la ciencia ficción y el cine de terror, aunque lamentablemente el cineasta manchego no se ha dejado llevar del todo por estas corrientes y su sello autoral le ha impedido disfrutar con el viaje por estas aguas pantanosas tan queridas por nosotros.

Aunque en un comienzo el film podría emparentarse con películas como Mi obsesión por Helena o incluso El coleccionista de William Wyler, tras un primer giro que se hace esperar demasiado, llegamos a la conclusión de que la película podría acercarse fácilmente al universo enfermizo de David Cronenberg. Sin embargo ese prometedor arranque da lugar a una serie de escenas puntuales, protagonizadas en su mayoría por personajes ajenos a la trama principal, que no solo nos recuerdan que estamos en terreno Almodovar si no que impiden retomar el tono malsano del resto del metraje.

El director recoge el testigo Thierry Jonquet, autor de la novela en la que se basa el guión, para contar una historia tan retorcida como enfermiza. La invención de una piel artificial resistente al fuego y otras amenazas, sirven de telón de fondo para contemplar las andanzas del personaje de Antonio Banderas, un mad doctor en toda regla. De una inesperada intrusión en la finca donde mantiene encerrada a la cobaya de sus experimentos, saldrán a la luz sus maquiavélicas motivaciones y unas consecuencias igualmente inusitadas.

La estructura del film es un problema para su disfrute y no me refiero al gran flashback que vertebra el film, discutiblemente necesario para hacer efectivo el gran golpe de efecto. A pesar de contar la historia del científico interpretado por Banderas, la película no cuenta con un protagonista concreto y de ahí que el punto de vista se diversifique entre los diferentes personajes que pueblan la narración. Supongo que por esta razón hay un momento en el que una misma escena llega a verse desde dos puntos de vista distintos, redundancia innecesaria si se cuenta con una narrativa más contenida y menos dispersa.

Lo mejor sin duda son los momentos en los que nos acercamos al thriller psicológico y por momentos al más puro cine de terror. Algunas de las oscuras imágenes del film sorprenden por contar con el ojo tan bien dotado para la estética del que siempre hace gala el director. Visualmente la película es más que interesante y todo lo relativo al postoperatorio del personaje de Elena Anaya es lo suficientemente atractivo como para que se haya pensado en esa máscara de silicona como representación del film en su póster.

La Piel que Habito es retorcida, sensual y oscura, adjetivos muy propios de la filmografía del director. Sus años de experiencia impiden que el film sea un completo fracaso, pero se echa de menos un tono más uniforme que no arruine esa atractiva atmósfera malsana que se adivina en casi todo el film.