CRÍTICA: «HÉRCULES: EL ORIGEN DE LA LEYENDA»

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Título original:: The Legend of Hercules
Género: Acción | Aventuras
País: Estados Unidos
Año: 2014
Duración: 99 mins.
Fecha de estreno en Estados Unidos: 10 de enero de 2014
Fecha de estreno en España: 24 de enero de 2014
Web: www.hercules3dmovie.com

Dirección – Renny Harlin | Guión – Sean Hood, Daniel Giat, Renny Harlin y Les Weldon | Producción – Boaz Davidson, Renny Harlin, Avi Lerner y Les Weldon | Fotografía – Sam McCurdy | Montaje – Vincent Tabaillon | Música – Toumas Kantelinen

Reparto – Kellan Lutz (Hércules/ Alcides), Gaia Weiss (Hebe), Scott Atkins (Rey Anfitrión), Roxanne Mckee (Reina Almena), Liam Garrigan (Ificles), Liam McIntyre (Sotiris), Rade Serbedzija (Chiron), Jonnathon Schaech (Tarak), Luke Newberry (Agamenón), Kenneth Cranham (Lucius), Mariah Gale (Kakia) y Sarai Givaty (Sáfira)

Lejos quedaron los tiempos en que Renny Harlin fue director de éxitos comerciales como Máximo riesgo (1993) o Deep Blue Sea (1999), y ya en los últimos años se ha visto relegado a la dirección de películas de bajo presupuesto. En un intento fallido por recuperar su hueco en Hollywood, nos llega ahora Hércules: El origen de la leyenda.

Después de que la Reina Almena (Roxanne McKee) de a luz a Hércules, hijo de Zeus, su tiránico marido Anfitrión (Scott Atkins) comienza a desarrollar su odio hacia este recién nacido que no ha sido engendrado por él. Por este motivo, la monarca decide ocultar el nombre y procedencia de su vástago, llamándolo Alcides.

Cuando éste crece (Kelan Lutz), es correspondido en el amor que siente por la Princesa Hebe (Gaia Weiss), algo que desata los celos de Inficles (Liam Garrigan) el otro hijo de Anfitrión. Como el malvado príncipe quiere casarse con la hermosa joven, utiliza el favor de su padre para deshacerse Alcides y enviarlo a una muerte segura en la guerra. Sin embargo, nuestro protagonista lograr sobrevivir en el campo de batalla, y tras mostrar su destreza como gladiador, decide recuperar su lugar demostrando que es el hombre más fuerte del mundo.

El largometraje es un auténtico despropósito en todos los aspectos, contando con una dirección y una factura técnica y artística tan pobre como cualquier película de consumo videográfico (cuesta creer que se hayan gastado 70 millones). Por otra parte, el guión es totalmente infiel a la mitología del personaje, apenas contiene elementos de fantasía, posee pésimos diálogos, y además es un cúmulo de tópicos que van desde Gladiator (2000), Espartaco (1960) o la serie Spartacus: Sangre y arena (de hecho ambas comparten a Liam Mc Intyre, que interpreta al soldado y gladiador Sotiris), pasando por la estética de 300, y sin olvidar guiños a las galeras de Ben-Hur (1959) o al derribo de columnas de Sansón y Dalila (1949).

Por si todo esto no fuera suficiente, las interpretaciones provocan vergüenza ajena (únicamente se salvan veteranos como Rade Serbedzija en el papel del mentor Chiron, y Kenneth Cranham como el organizador de combates de gladiadores Lucius), algo que también produce el trabajo de los efectos especiales, que nos ofrece escenas de comedia involuntaria (la grotesca forma con la que Zeus concibe a su hijo, como su fuera un espectro; la ridícula lucha contra el león con peor CGI de la historia; o el absurdo clímax con Hércules empuñando una gigantesca espada de energía que derriba ejércitos).

Debido a todo lo señalado, no nos extraña que la película haya sido todo un fiasco crítico y comercial en su estreno norteamericano.

El único aspecto positivo radica en que al haber estrenado este engendro en enero, ninguna otra película que veamos a lo largo del año podrá ser peor.