Crítica: HANNA de Joe Wright

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Fecha de estreno en España:
10 Junio de 2011
Fecha de estreno en Argentina:
09 Junio de 2011
Fecha de estreno en Paraguay:
27 Agosto de 2011
Género: Thriller
País: Estados Unidos
Año: 2011
Duración: 111 mins

Dirección – Joe Wright Guión – Seth Lochhead, David Farr Música – The Chemical Brothers
Montaje – Paul Tothill Fotografía – Alwin H. Kuchler
Reparto: Saoirse Ronan (Hanna), Eric Bana(Erik), Cate Blanchett (Marissa), Tom Hollander (Isaacs)

Los trabajos anteriores del director Joe Wright no hacían sospechar que pudiera encargarse de esta historia centrada en el viaje de una niña entrenada por su padre para ser una asesina fría y calculadora. Las escenas de acción que se vislumbraban en el tráiler no terminaban de dejar claro el buen hacer del realizador en este terreno y aunque la elección del casting apuntaba maneras, ya hemos visto otros ejemplos de buenas premisas mal utilizadas y repartos soberbios desaprovechados. Este no es el caso de Hanna.

Lo más complicado del film es aceptar su tono, más extravagante de lo que podría parecer a priori. Las continuas referencias a la obra de los hermanos Grimm no son gratuitas, ya que el film es un cuento disfrazado de thriller en el que caperucita y el cazador son el mismo personaje. Además, la machacona banda sonora compuesta por el grupo de The Chemical Brothers, le añade una capa de riesgo al film a pesar de lo increíblemente bien que le sienta el techno a algunas de las secuencias más frenéticas del film.

Se comprueba que en dichas escenas el director sale victorioso con algunos experimentos formales que le dan buen resultado. La utilización de según qué recursos dependiendo de su conveniencia es acertada en la mayoría de los casos, haciendo del plano secuencia, la cámara al hombro o el montaje de videoclip sus armas más efectivas en momentos muy acertados. El uso de la música al compás de la edición ofrece escenas muy interesantes y llamativas pero a la vez alejadas del apabullante y recargado estilo del Hollywood más comercial.

La brillante elección de actores y el consabido buen tino del director para los personajes consiguen deleitar al espectador con las interpretaciones de todo el elenco. Siempre teniendo en cuenta que el exagerado tono del film marca las elecciones de los actores, alejándoles de los momentos más sutiles y llevándolos al extremo, podremos disfrutar de un desatado Tom Hollander, una brillante Saoirse Ronan y una excepcional Cate Blanchet. Destaca el esfuerzo realizado por Eric Bana y la sorpresa de encontrarnos en el reparto a Olivia Williams y a Jason Flemyng.

El film tiene una pequeña/gran pega hacia el final, ya que su tercer acto no está tan bien rematado como el resto del film y ya sea por la eliminación de información en montaje o por una simple torpeza narrativa, la protagonista termina yendo de un lado para otro sin demasiadas motivaciones y la muerte de personajes importantes no terminar de estar justificada de una manera plausible. Estos problemas a lo largo de un film por entero disfrutable hacen que no estemos ante un título redondo pero si muy recomendable.