Crítica: “CORIOLANUS”

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Género: Drama
País: Reino Unido
Año: 2011
Duración: 123 mins.
Fecha de estreno en Reino Unido: 20 de Enero de 2012
Fecha de estreno en España25 de Enero de 2013
Web: www.savor.es

Dirección – Ralph Fiennes | Guión – John Logan (basado en la novela de William Shakespeare) | Producción – John Logan, Ralph Fiennes | Montaje – Nicolas Gaster | Fotografía– Barry Ackroyd | Música– Ilan Eshkeri

Reparto: Ralph Fiennes (Caius Martius Coriolanus), Gerard Butler (Tullus Aufidius), Brian Cox (Menenius), Vanessa Redgrave (Volumnia)

Sabía a lo que iba. Y aun así, durante los primeros minutos de Coriolanus, donde se mezclan imágenes tan cruentas como actuales a los desfasados diálogos del señor Shakespeare, recibí el mismo impacto que si hubiera visto al mismísimo Tom Highway (El sargento de hierro), soltando mamporros a diestro y siniestro y recitando a la par aquello de «Oh, bella flor del jardín, que hueles a calcetín…». Y es que la mezcla es rara de narices.

Coriolanus, es ni más ni menos que una adaptación de la obra homónima del célebre dramaturgo inglés. Basada en hechos reales (acontecidos en el siglo V a. C.), este film, cuyo estreno en Estados Unidos, Reino Unido y un largo etcétera, tuvo lugar hace ya un año, cuenta la historia de Caius Martius Coriolanus (Ralph Fiennes), general romano transformado en militar de nuestros tiempos. Caius Martius (más tarde apodado Coriolanus), quien, desde el minuto cero, demuestra tenerlos como el caballo de Espartero, podría ser repudiado por su propio pueblo, y ello, básicamente, es debido a su forma de ser. Esto… ¿Cómo? ¿Es posible que su gente, después de haber demostrado ser el mejor soldado y un ferviente patriota, sea capaz de mandarle a freír espárragos solo por no querer (ni saber) dorarles la píldora? Indudablemente, ya en el momento en el que el pueblo llano (y nunca mejor dicho) se lo plantea, desde luego demuestra lo borrego que es.

Y hablando de rebaños, este es uno de los aspectos que a mí, personalmente, más me revolvió. Aunque la situación es distinta, la sociedad de ficción de Coriolanus también está pasando hambre, está siendo vapuleada; manipulada por sus gerifaltes… Y es cierto que, a no ser que vengas de otro planeta, o seas un ricachón insensible, duele ver la escenificación de gente tan pobre, sufridores, muchos de ellos inocentes, que solo buscan algo que llevarse a la boca. Duele saber que aunque apartes la vista de la pantalla, fuera del cine, hay personas que viven prácticamente la misma situación. Pero eso sí, sinceramente, duele más observar cómo unos cuantos conspiradores manejan tan fácilmente a las masas en beneficio propio, dándoles luego la espalda, si ello fuera necesario, también en beneficio propio. Sí, duele ver la estupidez de la masa concediéndoles el poder. Esa ingenuidad de los desesperados…

Y es que en esta historia de modernos romanos, el adversario no es solo Tullus Aufidius (Gerard Butler). El adversario, no nos equivoquemos, también es el pueblo; nosotros mismos, aunque nos cueste reconocernos. Pero ya que hemos mentado a la burra, cepillémosla (que no es lo mismo que cepillárnosla): Gerard Butler, está bien en su papel. Pero bien sin más. La razón es bien sencilla; tal vez lleva menos peso visual del que la trama pide. En sus primeras apariciones, abundantes, nos presentan a un enemigo decidido, siempre dispuesto a luchar, y si es posible, a ganar, con más arrojo que la mayoría y equiparable al mismísimo Caius Martius. Con tanto odio hacia su némesis como el mismísimo Caius, ya puestos. Pero, oh, desgracia, según nos vamos adentrando en el argumento, resulta que Fiennes eclipsa a Butler, o lo que es lo mismo, la historia de Caius Martius deja pálida a la de Aufidius, y las escasas apariciones del último, terminan por no echarse demasiado en falta. Una auténtica lástima.

El resto del reparto está más que aprobado. Cabría destacar a varios personajes, por ejemplo, a Menenius (Brian Cox), imagino que personificando a la amistad. Pero por encima de todos, además de hacerlo el propio director, Fiennes, quien no se corta un pelo en pavonear su enorme potencial dramático, también está la mamma de Caius Martius Corolianus; Volumnia (Vanessa Redgrave). Y vaya mamma… Esta señora, de nombre ya de por sí mal rollesco, los eclipsa a todos con su inquietante pose (muy nazi ella), con unos sermones de lo más demoledores (sobre todo los que le echa a su hijo), y en general, con una manera muy particular de manejar tanto a personas como situaciones. Y es que Volumnia, esa mujerona de cabellos plateados e inmensos ojos azules, es madre, sí, pero por encima de todo es militar. Como digo, impresionante la mamma, e impresionante el momento en el que acude a hacerle cierta petición a su hijo, arrastrando además a la mujer de Corolianus, un bello cero a la izquierda, y al hijo de estos. Momento soberbio, no cabe duda. Como tantos otros.

Y es que Coriolanus, muy a grandes rasgos, tiro va y tiro viene, discusión arriba, discusión abajo, recrea aquello de lo que tanto le gustaba hablar a Shakespeare, además de violencia y sangre. Así, tenemos ración de vanidad, de envidia, de odio y de venganza. Lo más negativo que un ser humano pueda llevar dentro de sí. Claro. Pero también hay admiración hacia el adversario; nobleza de espíritu (memorable lo primero y lo segundo), amor… Tanto lo bueno como lo malo, está recreado en nuestros días a través de unos diálogos un tanto surrealistas por lo poético, y muchas veces, fuera de contexto. Mezcla rara a la par que curiosa. Pero curioso o no, el largo dirigido por Fiennes, como adaptación a una obra de Shakespeare, es más que correcto, aunque no deje de chirriarnos, insisto, escuchar hablar de espadas (¿espadas que disparan balas, o en qué mundo vivimos?), por poner un mínimo ejemplo. Pero en líneas generales, aquellos que gustemos de revisitar la obra de Shakespeare, saldremos bastante satisfechos. En mi caso, tal vez hubiera acortado la parte central, la más politiquera del asunto, que bajo mi humilde opinión solo sirve para que los secundarios se luzcan (lo que no termina de estar mal), y ralentiza la trama hasta aburrir a las ovejas. Pero sigo diciendo que Coriolanus me ha parecido una muestra más que aprobada. Eso sí, nada apta para alérgicos a Shakespeare o contrarios a lo raruno. En cines, únicamente en VOS, a partir del 25 enero.