Cómo se hizo EVA

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Este viernes llega a las salas españolas el drama de ciencia ficción dirigido por Kike Maíllo Eva. Su argumento, nos sitúa  en un futuro próximo en el que los seres humanos viven junto a criaturas mecánicas. Alex, un reputado ingeniero cibernético, regresa a Santa Irene con el encargo de la Facultad de Robótica de crear un niño robot. En sus diez años de ausencia, la vida ha seguido su curso para su hermano David y para Lana que, tras la marcha de Alex, rehicieron su vida. La rutina de Alex se verá alterada de forma inesperada por Eva, la hija de Lana y David, una niña especial y magnética, que desde el primer momento establece una relación de complicidad con Alex. Juntos emprenderán un viaje que les precipitará a un final revelador.

Según Maíllo, el germen de este proyecto nació hace mucho tiempo, cuando tenía unos 10 u 11 años. «Una tarde, después de ver un capítulo del Dr. Who trufado de daleks, me lancé a construir robots con cosas que había por casa: cartones, lápices, rollos de papel de wáter, coladores, etc. Años más tarde, cuando ya estudiaba cine (…) seguía soñando con rodar una película ligada a la fantasía, a la ciencia ficción. Pensaba que, con mucha suerte, mi segunda o tercera película podría ser una cinta de robots…»

Para conocer más sobre esta producción, os ofrecemos algunos vídeos del rodaje de la película.

Eva es una historia de ciencia ficción muy lejos de los tópicos del género. Es una aventura dramática que plantea un debate de absoluta actualidad. Un producto seductor y atractivo para un amplio target de espectadores, inspirado en los clásicos inmortales del fantástico universal.

Su  historia es sencilla, local pero universal, con personajes cercanos, dramas tangibles y en un marco idílico para despertar el imaginario del espectador. Eva es una historia de cine fantástico, de amor y de muerte.