Adaptación de “EL HOBBIT”: Una historia que crece al ser narrada

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“En un agujero en el suelo vivía un hobbit.

No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.”
— El Hobbit, de J.R.R. Tolkien

El 21 de septiembre de 1937, J.R.R. Tolkien publica un libro infantil titulado El Hobbit o Historia de una ida y una vuelta. Desde su primera publicación, se han vendido más de 100 millones de copias del libro y se ha traducido a unos 50 idiomas diferentes. En 75 años, nunca ha dejado de estar en circulación.

El Hobbit, tal y como se conoce popularmente el libro, surge de la imaginación de un venerado autor, poeta, profesor de universidad y filósofo que concibió la historia como un cuento para contar a los niños antes de que éstos se fueran a dormir; sin embargo, el texto está iluminado por el amor que siente el autor hacia la naturaleza y los cuentos de hadas, sus experiencias en la guerra y el afecto que siente por aquellas almas humildes que prevalecen a pesar de obstáculos insuperables.

La historia de Bilbo Bolsón, un hobbit al que se saca de su acomodado agujero-hobbit y al que se empuja a una maravillosa aventura llena de peligros en compañía del mago Gandalf el Gris y 13 enanos, la han devorado generaciones de lectores como si de un rito literario se tratase. Es una obra que define al mismo tiempo la llamada a la aventura, la naturaleza del honor y la lealtad, el anhelo del hogar y el silencioso coraje del que dispone el más inesperado de los héroes. Además, introduce al mundo la complejidad de las civilizaciones y el mágico paisaje de la Tierra Media, un universo profundo y rico que Tolkien exploró en sus escritos a lo largo de su vida y que dejaría una huella cultural profunda en todo el mundo.

A pesar de que el libro ha servido de inspiración para muchas adaptaciones en diversos medios (desde escenarios o tebeos hasta videojuegos), la historia completa de El Hobbit no se había llevado nunca a la gran pantalla… hasta ahora. En el mundo del cine contemporáneo solo existe un director que ha demostrado su pasión y dedicación por dar vida a las grandes obras maestras, alguien que ya antes se había aventurado en la Tierra Media.

Hace aproximadamente una década, el director Peter Jackson se embarcó por su cuenta y riesgo en la adaptación del último trabajo de Tolkien, la revolucionaria trilogía de El Señor de los Anillos, tres películas que han forjado su propia huella imborrable en el léxico cultural. Cada una de ellas fue un éxito en taquilla que obtuvo elogios y premios por parte de la crítica; un trabajo que culminó con la película final El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, galardonada con 11 Oscars, incluyendo entre ellos los de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión Adaptado.

Tolkien escribió en un primer momento El Hobbit para luego continuar con El Señor de los Anillos, su ópera prima de tres volúmenes; sin embargo, Jackson hizo el viaje en la dirección opuesta. Continuando con la experiencia que vivió al hacer las películas de El Señor de los Anillos ha decidido volver atrás en el tiempo, 60 años atrás, para contar en una nueva trilogía lo que, de hecho, es la primera parte de la historia, comenzando para ello con El Hobbit: un viaje inesperado.

“Cuando hicimos El Señor de los Anillos estaba completamente seguro de que iba a ser una experiencia única en la vida”, comenta Jackson. “Fue algo tan increíble que cuando acabamos el trabajo ninguno de nosotros podía creer que no volveríamos a aventurarnos en la Tierra Media; sin embargo, la experiencia de hacer la trilogía de El Hobbit fue igual de especial para todos. Así que lo que tengo ahora es el haber vivido una experiencia única en la vida dos veces.”

Jackson ha estado implicado en el desarrollo del proyecto desde el principio, sin embargo, hasta que no se hubo sumergido en el trabajo de elaboración del guión junto a sus viejos colaboradores Fran Walsh y Philippa Boyens, y en esta ocasión también con Guillermo del Toro, no decidió dirigir él mismo las películas. Atraído por los hilos temáticos y las luchas emocionales que se incorporan a lo largo de la narración, imaginó que las películas serían un reflejo de la escala, la amplitud y la gran apuesta que ya fueron las películas de El Señor de los Anillos.

“En El Hobbit se respira paz porque cuando Tolkien lo escribió lo hizo pensando en que era un cuento para sus hijos y para todos los niños del mundo,” apunta Jackson. “Es una historia estupenda que avanza pasito a pasito y que nunca para. Es cierto que hay un poco más de humor que en El Señor de los Anillos y que los personajes son más pintorescos, pero no obstante aparecen elementos como la codicia y la locura, la vida de un inocente que cambió para siempre y fuerzas crecientes que conducen directamente a los sucesos de El Señor de los Anillos. Es donde empieza todo.”

Lo que los directores de El Hobbit: un viaje inesperado esperaban al realizar la película era que la historia pareciese real, que reflejara la magia, la majestuosidad, el humor y la oscuridad, así como la intimidad de la emoción humana que el propio autor dejó recogidas en la obra. El guionista y productor Fran Walsh dijo: “Siempre hemos visto El Hobbit como un novela de fantasía un poquito más positiva; sin embargo, según vas llegando al final de la novela te das cuenta el modo en que Tolkien va allanándose el camino para situarse donde comienza el épico viaje de El Señor de los Anillos, lo que para nosotros es la transición natural hacia un tiempo más oscuro. El honor, el liderazgo y el poder, los grandes temas que prevalecen en El Señor de los Anillos, despiertan en El Hobbit.”


Para dar forma a esa transición en la elaboración del guión, Jackson, Walsh y Bovensdid han adaptado El Hobbit de tal manera que quede lo más cercano posible a la publicación original. Lo que mucha gente no sabe es que el propio autor continuó desarrollando la historia, de hecho, en última instancia publicó unas exhaustivas notas en las que desplegaba El Hobbit a lo largo de 125 páginas de apéndices que quedaron incluidas al final de El Señor de los Anillos.

“Con El Hobbit Tolkien abandonó por primera vez el resto del mundo para sumergirse en la mitología y el universo de la Tierra Media,” comenta Philippa Boyens, la amante declarada de la obra de Tolkien dentro del equipo de guionistas. “Existen conflictos, relaciones y hechos a los que se hace alusión indirectamente pero que no están explícitamente descritos en el libro, así que cuando Tolkien se sentó a escribir su continuación y terminó escribiendo El Señor de los Anillos, se tomó un tiempo para releer los hechos que rodeaban a El Hobbit porque tenía la sensación de que dentro de ese pequeño libro infantil se encontraba la semilla de un leyenda más grande.”

Este increíble recurso dio alas a los directores para ampliar ese mundo y contar más sobre la historia en sus películas, pero, al mismo tiempo, se vieron esclavos de una obra que a todos nos encantó, por lo que al tocar ciertos puntos más oscuros lo que intentaron fue no comprometer el tono del libro. Jackson da fe de que El Hobbit fue el trabajo de casi toda una vida para Tolkien, y que “muchas de las ideas que tenía para dar cuerpo a la historia, como la naturaleza y la política de la época, quedan recogidas en los apéndices del volumen final de El Señor de los Anillos. Esto nos ayuda a entender que la historia tiene la habilidad de expandir aún más El Hobbit que todo el mundo conoce y adora. Y eso es lo que nosotros hicimos, utilizar mucho sus notas para nuestro anteproyecto. Encontré fascinante que algo que relativamente empieza como una cosa inocente, acabe siendo épico dentro de sí mismo.”

También quisieron sumergir por completo a la audiencia en la Tierra Media, así que, por primera vez, Jackson hizo uso de cámaras digitales de última generación para grabar, en lo que es un hecho sin precedentes, la acción en 3D en 48 fotogramas por segundo (fps) para que pudiese verse en HFR 3D, además de en los formatos estándar. “Queremos que la experiencia que se sienta al ver las películas de El Hobbit vaya mucho más allá de lo que se sintió con El Señor de los Anillos,” comenta Jackson. “El 3D que se podía ver en las principales salas de cine no es el que se puede ver a día de hoy, y encima nosotros hemos grabado la película en 48 fps, lo que la convierte en la primera película que se rueda utilizando la tecnología HFR actual.”

Jackson ha reunido una vez más a los miembros del reparto de “El Señor de los Anillos”, incluyendo a Ian McKellen como el mago Gandalf el Gris, Cate Blanchett como la reina elfa Galadriel, Hugo Weaving como el Señor de los Elfos Elrond y a Andy Serkis realizando, una vez más, el papel de Gollum. Cerrando el elenco están Elijah Wood, que retoma el papel de Frodo Bolsón, e Ian Holm como el anciano Bilbo Bolsón, que recuerda su gran aventura antes de abandonar Bolsón Cerrado. Para completar el reparto internacional están Martin Freeman como Bilbo Bolsón, el hobbit entorno al cual gira la historia, y Richard Armitage como el guerrero enano Thorin Escudo de Roble.

Juntos, el equipo de directores y actores, se embarcan en una nueva aventura que, una vez más, supone la grabación de tres películas que se suceden en el tiempo para crear así una nueva trilogía cinematográfica que empieza con un hobbit viviendo en un agujero en el suelo y que, sin embargo, está a punto de realizar el viaje más inesperado e increíble de su vida.

Extracto de las Notas de Producción oficiales de El Hobbit